miércoles, 6 de junio de 2012

02

Y me levanto todos los dias pensando que la vida perdió ya su sabor. No sé donde dejé mis ideales, creo que se fueron para siempre cuando decidí que podría ser divertido comportarme como un idiota justo cuando tuve en mis manos la oportunidad de iniciar mi vida propia, en solitario y por mi mismo. Aunque no era del todo libre, me encontraba en condiciones justas de serlo en breve, de realizar mis caprichos intelectuales a costa de soportar con firmeza la lluvia de pequeños problemas que la vida individual representa. No me venció la soledad, pues solo siempre he estado, pero la oportunidad de reventar, de mandar al diablo toda mi vida a cambio de compartir mi espacio con una horda de nemesís culturales de mi persona. Gente sin un libro encima, y con muchas mañas que yo fuí aprendiendo. Recuerdo mi cara de imbecil, sintiendo una fusion cultural digna de mencion y mucha ceremonia. Todo era mucho mas simple que eso, mi cerebro enervado junto al suyo, sometiendome sin fuerza alguna a sus deseos sobre mis cosas. Vi como me robaron, como me allanaron y abusaron de mi estupidez hasta no dejar una gota de orgullo en mi persona.

Odio, pero no para ellos, pues existían sin mi y seguro el no haberse topado conmigo no les hubiera representado perdida alguna. Odio solo para mi, por mi tan confirmada cobardia para regir sobre mi propia vida, para amarrarme a mis decisiones. Jamas sentí peso alguno por ir en contra de las decisiones ajenas, por el contrario me alentaban a apegarme mas a las mias. ¿Cuando me desplome para perder mi persona? ¿en que momento me quede en el extremo opuesto de mis ideales, riendo como idiota compartiendo la decadencia y demacración que me ofrecian? Sentí la traición mas fuerte que nunca. Una traición a todas las mujeres que dejé y de mi alejé por considerar imperfectas en su ser, cuando me apasioné por otra que en su interior no se encontraba virtud alguna que yo pudiera adorar. Traición a los que escuchaban mis ideas y me defendían como amigos leales, para seguir los consejos de otros, nada afines a mi, que me beneficiaban solo esperando un beneficio propio. Pendejazo, es la mejor palabra para mi. Obvio que no podría sostenerme mucho tiempo en esa decadencia, pero si fue sucifnete para acabar con todo el coraje que habia en mi ser.

Y ahora, estoy aqui sentado y muerto, esperando a que se me acaben los dias, sin mas fé en mi mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario